Julen
Simplemente corría. Corría como si un depredador le persiguiera y tuviera que escapar de sus garras. Corría aunque le costase respirar, aunque ya no le quedaran fuerzas. Las piernas apenas le respondían pero su corazón latía con intensa fuerza, su mente le decía “No pares”.
Era la primera vez que se escapaba del instituto. Pero lo necesitaba. Necesitaba huir de allí. Llegó un momento en que su cuerpo dejó de responder. Su vista comenzó a nublarse y apenas distinguía lo que había a su alrededor. Paró en seco y se desplomó suavemente, como si todo ocurriera a cámara lenta. Cuando despertó, se encontró una mirada clavada en él. Unos ojos marrones tan claros que habría jurado que eran amarillos. Un amarillo ámbar tan increíble que no pudo dejar de mirarlos. Le costó entender lo que aquel chico le estaba diciendo.
—Ey, ¿te encuentras bien?. Estabas aquí tirado—Dijo el chico de pelo castaño y ojos ámbar. Tenía el pelo corto y lo llevaba peinado de punta. No estaba excesivamente delgado y vestía unos vaqueros desgastados bastantes parecidos a los que llevaba Rayner y una sudadera de un grupo de música metal.
—Creo que...creo que si. Estaba corriendo y de repente me desmayé.
—Deberías tener mas cuidado.—Le aconsejó el otro.—Por cierto, perdona que te pregunte pero… ¿no se supone que deberías estar en clase?
—¿Cómo sabes que voy a clases?— Dijo éste, parpadeando muy rápido. Estaba confuso.
—Por esa mochila que tienes al lado.—Dijo el chico, tocándose el pelo con la mano derecha y señalando su mochila con la izquierda.. Tenía un aire despreocupado.—Además, vamos al mismo instituto. Te he visto un par de veces.
—No aguantaba la presión, he discutido en mitad del pasillo con alguien y… en fin. ¿Entonces tú también deberías estar en clase, no?—Dijo mientras miraba fijamente la mochila de aquel chico, que colgaba de su hombro derecho.
—Yo suelo escaparme de vez en cuando.—Dijo el chico de ojos amarillos con una sonrisa.
Le ayudó a levantarse y ambos echaron a caminar sin rumbo fijo. Eran dos chicos que sin saber nada uno del otro, caminaban juntos, hablando como si se conociesen de toda la vida. Hablaron de lo que estaban estudiando, sobre sus gustos musicales, si tenían mascota… todo lo que se les pasaba por la mente.
—No me has dicho tu nombre—Dijo aquel chico de ojos amarillos.
—Rayner... me llamo Rayner—Dijo éste, un poco distraído. No podía parar de mirar a aquel chico que se encontraba frente a él, con su pelo castaño alborotado y aquella sonrisa pícara. «¿Por qué no puedo dejar de mirarle?» Pensó, soltando un suspiro.
—Rayner...¿Eh?. —Le miró de arriba abajo, como si reconociera su nombre y añadió con voz firme:—Yo soy Julen.
Rayner estaba un curso por debajo de Julen. Se había convertido en costumbre verse después de clase y hablar. Rayner se sentía cada vez más unido a aquel chico de ojos ámbar. Pero no solían dejarse ver en zonas muy ruidosas o llenas de gente, se reunían a la salida del edificio y luego cogían el metro para ir al parque del Retiro. Aquel lugar era perfecto para echarse en el césped y estar tranquilo, manteniendo una conversación agradable. Apenas pasaban dos horas hablando cuando regresaban a su vida como si esos encuentros nunca tuviesen lugar.
Uno de esos días, Julen esperó a Rayner más de media hora. No solía tardar tanto en salir. Cuando por fin, asomó por la puerta, estaba con otro chico al que conocía muy bien. Su aspecto a lo Kurt Cobain era inconfundible. Nunca habría imaginado que aquellos dos pudieran ser amigos. Ya entendía de que le sonaba su nombre.
—¿Vas a venir esta tarde o me vas a dejar tirado otra vez?
—Solo llegué una hora tarde, no dramatices—Soltó Rayner. No paraba de suspirar.
Ambos llegaron a la altura de Julen, éste les llamó pero ninguno le hizo el menor caso. Hasta que decidió agarrar de la muñeca a Rayner y pedirle alguna explicación. El otro se soltó con violencia y su amigo adoptó una pose rígida.
—¿Se puede saber que haces? Te dije que hoy no podía ir contigo—Dijo Rayner. Se estaba colocando la chaqueta y la mochila.
—Julen Arnaiz… que sorpresa—Dijo el chico rubio, mirando a su amigo de soslayo.—No puedo creer que te vayas con un tipo como él, ¿acaso se te ha olvidado lo que hacen sus amigos?—Añadió, sin cambiar su pose. Daba por hecho que Rayner sabía de qué estaba hablando.
—Yo no he hecho nada, pasa de mi—Dijo Julen agarrando de nuevo a Rayner.
—¿Son tus amigos los que se meten con él?—Dijo Rayner, mirando a Julen fijamente a los ojos, aquellos ojos que le hipnotizaban. No podía creer que sus dos amigos se conociesen y para rematar, se odiaran.
El otro asintió.
El otro asintió.
—¡Sueltale! Ya verás cuando se enteren de lo que has hecho. Van a pegarte como están empezando a hacer conmigo.—Dijo el chico rubio. En sus ojos se podía apreciar el odio tan profundo que sentía hacia Julen y sus amigos.
—Ten mucho cuidado con lo que dices, o el que irá a por ti seré yo y no me hará falta nadie más para darte una buena paliza.—Soltó Julen, lanzando una mirada amenazadora a aquel chico.
—Me das asco —Dijo el chico rubio mientras escupía a los pies de Julen.
El otro se abalanzó sobre él, ofendido, y ambos se agarraron para comenzar a pegarse pero Rayner se metió en medio y consiguió separarlos.
—¡Vayámonos de aquí Joel!
—No pienso dejar que te acerques más a Rayner, ¿te enteras? Él no es como nosotros. —Dijo Joel, señalando a Julen.
—No vas a poder impedir que me acerque a él, Joel. Te aseguro que como te entrometas… —Dijo Julen, pero no terminó la frase.
Rayner les miró confuso. «Él no es como nosotros» Repitió aquellas palabras en su cabeza que se le habían grabado en lo más profundo se su ser. No entendía qué era lo que significaban. Apartó ese pensamiento de su cabeza para dar paso a otro que cobraba más fuerza dentro de él. Recordó lo nervioso que se había puesto al ver a Joel agarrando a Julen. Encima no solo tuvo que aguantar como se agarraban, sino las palabras envenenadas que se decían y como se miraban. Se miraban como si guardaran un secreto juntos, algo que él no podía saber. «Ya verás cuando se enteren de lo que has hecho» repitió en su cabeza. Estaba claro que, efectivamente, escondían algo. Pero ninguno de ellos estaba dispuesto a hacerle partícipe de aquel secreto. No quería darle más importancia o acabaría por volverse loco. Agarró a Joel para irse de allí cuanto antes, dejando a Julen atrás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario