domingo, 28 de junio de 2015

Capítulo 19


Sentimiento de culpa


Gara


Salí al pasillo poco después de que se fuese Julen y me lo encontré junto a Rayner. Estaban abrazados y besándose tímidamente. No quise molestarlos así que aguardé hasta que se separaron y me acerqué con cautela. Tenían mala cara, ambos tenían un poco de ojeras y se les notaba cansados.


—Me ha dicho Estévez que si queréis iros ya a casa o pasar aquí la noche todos.


No me contestaron. Rayner le pasó el brazo por los hombros a Julen y éste se le agarró con fuerza. Insistí un poco y acabaron por contestar, pero no dejaron de abrazarse ni un solo instante. Me parecieron la cosa mas tierna sobre el planeta. Nunca había visto a Rayner tan empalagoso. No paraba de tocarle el pelo a Julen a la vez que le agarraba con firmeza. Al principio sí que estaba celosa de la situación. Antes de que apareciese Julen de nuevo en su vida, Rayner me estaba empezando a gustar mucho más de lo que pensaba. Había evitado que se besaran varias veces, pero eso ya estaba empezando a darme igual. Solo con verles abrazados uno se podía dar cuenta de lo mucho que se querían. Yo no iba a volver a meterme.


Estévez nos acercó a casa de Rayner pero regresó otra vez a la orden. Tenía asuntos que atender. No quiso decirnos nada mas. Cuando entramos en la casa, Julen fue al baño y yo seguí a Rayner hasta su habitación. Tenía que hablar con él.


—Ahora no, Gara. Necesito dormir...—Me dijo mientras se desvestía para ponerse cómodo.


—Rayner, tengo la sensación que estás ocultando algo. Lo que dijiste en la escuela…—Tenía que sonsacarle todo como fuera. No quería que se pusiera en peligro y menos ahora que tenía ese dichoso bolígrafo. Julen entró en el cuarto y se sentó en la cama. Rayner se acercó a él y le acarició la cara.


—Cuando me despierte te lo contaré todo.


—De acuerdo...—Le dije y antes de salir de la habitación me llamó. Aun no había acabado de hablar.


—No entiendo que nos dejaran irnos así sin más después de lo que dije. ¿Te han comentado algo?


Le aparté la mirada. El director no había escuchado muy bien lo que había dicho antes de salir escopeteado del despacho pero Monroe y Rodríguez si.


—Me han dicho que te vigile.


—¿Nada más?


Asentí y salí del cuarto. Me dirigí al salón y me acomode en el sofá donde había estado durmiendo desde que Estévez se quedaba con nosotros. Monroe me había ordenado que investigara y que le sacara todo tipo de información a Rayner. Pero sinceramente no creía que hiciese falta eso. Él confiaba en mí y me había prometido contarme todo lo que sabía. Por muchas cosas que me dijera Monroe, si Rayner me pedía que no se lo contase a nadie, yo callaría.


Rayner


No sabía cuántas horas había estado durmiendo, pero me había levantado bastante descansado. No me podía quitar de la cabeza todo lo que había vivido en unas semanas. Cada vez sentía más miedo. No solo por la misión, que cada vez era más peligrosa, sino porque todos los días lo primero que veía al despertarme era a Julen. Tenía miedo que eso se acabase. Que se fuera de mi lado otra vez. Le había dicho que quería estar con él y no me había contestado… Necesitaba algo de seguridad en mi vida después de tanto caos.


Julen me acarició la espalda y me recorrió un escalofrío.


—No me has contestado a lo de salir conmigo de nuevo—Le solté. Necesitaba ir aclarando mis dudas y pensé que era un momento apropiado para solucionar la situación con Julen. Él me agarró la barbilla e hizo que le mirase.


—Espero que esto te saque de dudas.


Y me besó. Me encantaba. Sus labios junto a los míos. Me mordía el labio mientras me acariciaba el pelo. Me recorrió la mejilla hasta llegar a mi oreja y noté como su lengua jugaba con mis pendientes. Dios mío. Había olvidado lo intenso que podía llegar a ser Julen y como me hacía perder la cabeza. Se me olvidó por completo el pacto que hicimos de respetarnos y me eché sobre él. buscando el calor de su cuerpo. De repente, me paró.


—Oh, lo siento....—Dijo mientras me apartaba la mirada.


—¿Qué es lo que te pasa? Me dices que te respete, que no estas seguro de nada y luego me confundes.—Me levanté de golpe. Estaba algo irritado y él se dio cuenta.


No dijo nada. ni siquiera era capaz de mirarme a los ojos. Me decía que no estaba seguro de nada pero sus actos me demostraban lo contrario. No paraba de buscasme y provocarme. Y yo no sabía cuánto más iba a aguantar solo con besos. Era todo tan confuso…


Gara apareció por el cuarto, nos echó una larga mirada y le sugirió a Julen de ir a por algo de cena. La verdad es que no paraba de rugirme el estómago y pensé que sería buena idea que fuesen a por algo de comer. Cuando se marcharon me tumbé cuan largo era en la cama y cerré los ojos. No habrían pasado más de cinco o seis minutos cuando escuché el móvil vibrar en la mesita de noche. Me incorporé y miré el teléfono. El mensaje que acababa de llegarme me hizo entrar en pánico.


» Tengo a tus amigos. Baja. Te estoy esperando «


No pensé en nada mas que salir corriendo. Tiré el móvil y salí todo lo rápido que pude de casa. Miré por toda la plaza de Sol pero no había nadie, hasta que vi a alguien con una capucha y le seguí. Me llevó por una de las muchas calles oscuras y estrechas que se encuentran por allí. Cuando giré por una de ellas le perdí la pista y cuando me quise dar cuenta ya tenía a alguien a mi espalda.


—No te muevas, Rayner.


Se me congeló la sangre en las venas. Era ella.


—Te dije que volveríamos a vernos… ¿Ya te ha contado Julen su pequeño secreto?


—Deja de apuntarme con un arma por la espalda, Iraida. ¿Dónde están Julen y Gara?—Dije, sintiendo como se me hacía un nudo en el pecho.


Soltó una carcajada y me puso la pistola en el cuello.


—Sólo quería volver a verte, Julen y Gara no están conmigo. Has caído en la trampa… Por cierto ¿cuidas bien del bolígrafo?


—¿Cómo sabes eso?


Iraida bajó la guardia y pude alejarme de ella. Nos quedamos mirando fijamente el uno al otro.


—Yo se muchas cosas, aunque no estaba segura que lo tuvieses tu. Me lo acabas de confirmar.—Soltó ella, y después comenzó a reírse. Parecía una persona totalmente desequilibrada.Por cierto...Julen y Joel estaban juntos.


—Eso no es cierto...—El comentario me cayó como un jarro de agua fría. ¿Julen y Joel juntos? Eso tenía que ser imposible.


—¿Qué tal si se lo preguntas a tu querido Julen? —Acto seguido me encontraba abalanzándome sobre ella. Fue algo imprudente e impulsivo pero no pude controlarme. Solo quería agarrarla y gritarle que eso no era cierto. Que me dejase en paz de una vez…Él se encargó de mandar a sus amigos para hacerle la vida imposible a mi hermano—Me dijo en el oído y de repente sentí un fuerte dolor en el pecho. Como si algo lo hubiese atravesado.

Julen


Gara y yo llegamos con la cena, mientras ella preparaba la mesa yo me encargaba de avisar a Rayner. Le busqué por toda la casa pero parecía como si se le hubiese tragado la tierra, solo me quedaba su cuarto. Cuando llegué me encontré su teléfono en el suelo, Al recogerlo escuché como llamaban a la puerta así que me guardé el teléfono y me dirigí al salón. Resultó ser Estévez.


—¿No está Rayner contigo? —Le pregunté, pero enseguida me miró alzando una ceja, con cara de confusión.


—Pero si yo vengo de la orden. Estaba con vosotros.


Miré el móvil de Rayner que había encontrado tirado en el suelo y pude leer el mensaje que le había llegado unos minutos después de irnos a por la cena. No me lo podía creer. Les hice un gesto y salimos corriendo de allí en su busca.

«Por favor, que se encuentre bien...»


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